Te dije adiós,
hace más de dos inviernos,
no recuerdo la fecha, el día, la hora,
incluso la causa por la que lo hice.
No sé que falló,
en que nos equivocamos durante el camino.
Solo se que termino.
Trate de borrarlo con todo mi ser,
trate de extinguir aquel amor que sentía por ti,
porque me era dañino,
me comía el alma y los sesos,
me robaba la clama,
oxígeno,
no podía continuar así.
Llore,
sangre,
morí.
Solo desaba poder olvidarte,
y a veces temía que no fuera posible en esta vida,
pero un día,
después de tanta mutilación a mí misma lo superé.
Al menos eso creí,
de haberlo hecho no volverías a mi pensamiento.
Cuando pienso que todo termino contigo y no habrá más espectros rondando.
Tu fantasma regresa para atormentar mis noches y días.
¿Qué esperas de mí?
¿Una disculpa?
Yo tampoco se que espero de ti.
Me obligué a no quererte,
a no desearte a no amarte.
Porque no podías ser tú,
no podías hacerme tanto daño y después ser tan indiferente.
Decías amarme,
pero buscaba un paraguas en dónde refugiarte.
No podías estar en una constante búsqueda de casa, mientras yo estaba ahí.
Porque al final nunca te dije cuanto me importabas,
cuanto si te amaba,
todas esas veces que debí no hablar,
que debí callar.
Te ame,
cada una de esas veces que hice mi orgullo de lado y hablé como si nada.
Pero entendía que aunque te quisiera,
no podía perdonar,
no te podía amar.
Y no era tu culpa,
no era que no confiara en ti.
Es que no confiaba en mí,
temía volverme loca,
volver a amar como cria y salir rota.
Tus cambios tan repentinos me hacían durar más.
Al final, hicimos todo mal.
¿Qué podíamos esperar?
Si solo somos humanos, intentando amar.




suspiros-en-tinta